¿Qué es el metaverso?

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Se entiende por infoxicación el hecho de recibir una cantidad de información muy excesiva respecto a la que podemos gestionar, y por fake news, aquellas noticias que —malintencionadas o no— no son fieles a la realidad.

A raíz de la conversión de Facebook en Meta se ha producido una escalada de noticias referidas al metaverso que, muchas veces, podrían tildarse de inexactas o especulativas (o sea, fake news bienintencionadas) y que crean infoxicación en el público interesado en ese tema.

A fin de no añadir más confusión se hace preciso consensuar unos términos para que todos nos entendamos, fieles a la visión que trato de potenciar en Marketing en el metaverso. Como el metaverso lo construimos entre todos, estaré encantado de que me hagas llegar tu propuesta y pongas así tu granito de arena.

¿Qué es el Metaverso?

Desde que Mark Zuckerberg anunciara el cambio de nombre de su empresa Facebook al de Meta, el metaverso se ha convertido en la palabra de moda entre los inversores, empresas y medios de masas. La propagación de la noticia ha sido tal que, a estas alturas, todos hemos oído hablar del metaverso.

Es probable que algún amigo o familiar te hayan comentado, muy convencidos, que el metaverso es la nueva revolución digital, que ya ha venido y que es necesario adaptarse cuanto antes a él. No le falta razón.

La tecnología tan novedosa y disruptiva que trae consigo el metaverso va impactar en todos ámbitos económicos, sociales, digitales e industriales que conocemos ahora mismo, y hasta dará pie a la creación de otros nuevos.

Sin embargo, si profundizamos más y empezamos a hacer preguntas, surgen dudas y terrenos pantanosos. ¿Qué es el metaverso en realidad? ¿Un lugar? ¿Un destino? ¿Es un juego, una realidad virtual o aumentada? ¿El metaverso es centralizado? ¿Hay un metaverso o varios?

Metaverso: una definición

«Metaverso» es una abreviatura que proviene del prefijo latino meta (más allá) y la palabra universo, en clara alusión al universo de internet. Por lo tanto, el metaverso sería el sucesor del actual concepto de internet, un «más allá de internet».

La primera aproximación a esta idea se acuñó a finales del siglo XIX por el psicólogo William James, quien habló de multiverso y utilizó este concepto en un contexto cognitivo («multiverso moral»). Sin embargo, tuvimos que esperar hasta 1992 para encontrarnos propiamente el concepto de metaverso tal y como se entiende hoy, en concreto gracias a la novela de ciencia ficción Snow Crash, de Neal Stephenson. En ella, el autor nos mostraba un mundo paralelo tridimensional en el que las personas se conectan con avatares a través de realidad virtual, a fin de participar en infinitud de actividades de su vida.

Más tarde, en 2011, Ernest Cline desarrolló la idea de metaverso en su conocida obra —otra novela de ciencia ficción— Ready Player One, que más tarde inspiró la famosa película de Steven Spielberg.

 

 

Y es en este punto donde comienzan a aparecer los primeros malentendidos. A día de hoy, el metaverso se está construyendo pero, aunque todo indica que llegará a ser algo similar a lo que apuntaban los autores mencionados, todavía no hemos logrado desarrollar la tecnología necesaria para convertirlo en lo que deseamos ver. Vuelve a mirar el video que te he indicado. ¿Crees realmente que ya hemos llegado hasta ese punto? Sin duda, todavía no.

La buena noticia es que el metaverso sí va camino de ser algo como eso, pero también es cierto que las grandes empresas que ya han comenzado a desarrollar sus plataformas, estiman en unos diez años la llegada del metaverso como una realidad completa y similar al mundo virtual inmersivo de Stephenson o Spielberg.

Dicho de una forma sencilla: actualmente se están construyendo las carreteras y las autopistas del metaverso, pero se necesitarán unos años para que puedan funcionar a pleno rendimiento.

 

 

 

 

Por ese motivo, definir que es metaverso es un tema espinoso, y una definición demasiado atrevida puede ser absolutamente errónea dentro de muy poco tiempo. Como ya ha ocurrido muchas otras veces cada vez que aparece algo nuevo, lo aconsejable es la prudencia. Nadie serio daría ahora mismo una definición tajante de lo que es el metaverso.

Siguiendo esta premisa, Helena Ortiz, CoFounder de Techer Team  (una de las principales empresas productoras del metaverso del país) lo tiene claro: todo apunta a que el metaverso todavía no existe, sino que se está construyendo. Por ese motivo, Helena propone que, actualmente, de lo único de lo que podríamos hablar es de protometaversos, término también utilizado por Edgar Martín-Blas Méndez, CoFounder y CEO de Virtual Voyagers, recientemente durante su intervención en el programa  Rumbo al Metaverso emitido por TVE.

Características del metaverso

Helena Ortiz sostiene que para que exista el metaverso se deben dar 9 características:

  • Inmersivo
  • infinito
  • Reactivo
  • Persistente
  • Social
  • Creativo
  • Amplifica realidad
  • Interoperabilidad
  • Criptoeconomia

Las 9 características del metaverso. Autora Helena Ortiz de Techer Team

 

Las anteriores características también son apoyadas por otros reconocidos productores del metaverso como Marc Pérez (CEO & Fundador de PlayOffNations) y Javier Ortizá (CEO & Fundador de Quasar Dynamics)

Entonces, ¿Deberíamos llamarlo metaverso? ¿Protometaverso? ¿Mundos virtuales? ¿Universos virtuales?

Como ya te adelanté, la inexistencia de una definición aceptada y universal que delimite qué es el metaverso tampoco ayuda a clarificar la situación. Esto, sin embargo, tiene su sentido. Dado el estado tan incipiente en el que se encuentra el metaverso, es normal que todavía no exista una definición «oficial».

Para resolver este problema, podemos recurrir a una definición muy interesante de Matthew Ball, uno de uno de los mayores gurús del metaverso y que dice:

The Metaverse is a massively scaled and interoperable network of real-time rendered 3D virtual worlds which can be experienced synchronously and persistently by an effectively unlimited number of users with an individual sense of presence, and with continuity of data, such as identity, history, entitlements, objects, communications, and payments.

Sin embargo, su afirmación sigue siendo muy arriesgada, a mi entender. Por suerte, los más visionarios ya se están posicionando dentro este espectro de realidades y analizando los conceptos. Entre ellos, el reputado Tony Parisi, en su conocido manifiesto Las Siete reglas del metaverso, ha apostado por una definición de mínimos. Es decir, el metaverso debe reunir un mínimo de características para considerarse tal, y la ausencia de alguna impediría hablar propiamente de metaverso. Esos rasgos serían:

  • Solo hay un metaverso.
  • El metaverso es para todos.
  • Nadie controla el metaverso.
  • El metaverso es abierto.
  • El metaverso es independiente de un hardware.
  • El metaverso es una red.
  • El metaverso es internet.

Piensa en algo ¿Cómo explicaría alguien en la década de los noventa lo que era internet? Aquellos que lo vivimos sabemos que no había una definición precisa y que ni siquiera era sencillo de explicar. ¿Ordenadores conectados como una red telefónica? ¿Servidores con páginas web? ¿Ambas cosas? ¿Una interconexión de redes privadas? Además, aquel internet que se estaba creando terminó por ser muy diferente al que vemos hoy. Tanto la vida como la realidad son dinámicas, y las cosas se construyen en cada paso que damos.

Por estos motivos, ni existe una definición universal de metaverso, ni está claro lo que es y ni siquiera está acotado lo que realmente representa. En este escenario de novedad, cada uno aporta lo que buenamente sabe o cree saber, y las distintas ópticas que se presentan solo llevan a la confusión general.

Entonces, ¿Cómo salir de este terreno tan resbaladizo?

Podemos llamarlo protometaverso como propone Helena Ortiz y ver cómo se desarrollan los acontecimientos más adelante, hasta que ya aparezca una definición consensuada entre todos.

No obstante, a fin de no añadir más confusión, lo llamaré «metaverso» en este análisis porque, de momento, es la palabra más extendida para explicar esta realidad, aunque no sea la más precisa, ya que es importante destacar que cuando hablamos del metaverso, no reúne los rasgos mínimos definidos por Ortiz o Parisi.

 

Tipos de metaverso

Los anteriores rasgos que definen el metaverso me llevan a considerar un aspecto importante que subyace en el fondo del debate que te estoy proponiendo:

¿Hay varios metaversos?

Mientras que Mark Zuckerberg opina que el metaverso tiene que ser único, privado, propio y cerrado, otras personas creen que el metaverso solo será una realidad si se sostiene en plataformas descentralizadas que empleen estándares y protocolos comunes que ofrezcan espacios interconectados e inmersivos a los usuarios.

Aunque la polémica está servida, solo el futuro —algo que construimos entre todos— nos dirá cómo evolucionará finalmente todo este ecosistema.

En cualquier caso, y basándome en mi análisis propio, considero que a día de hoy lo cierto es que nos encontramos ante dos tipos de metaverso, al contrario de lo que puedan opinar otros expertos:

  • El centralizado.
  • El descentralizado.

De esta afirmación podemos extraer dos obviedades. Una, que hay más de un metaverso hoy por hoy. La otra, que existen diferencias significativas entre ellos:

El metaverso centralizado: es el definido por una autoridad central que gobierna y rige la cadena de valor.

  • Ejemplos: Minecraft y Roblox.
  • Ventajas: existe una cadena de mando, se reducen costes, el resultado es consistente.
  • Desventajas: no es fiable al 100% —ya que toda la red depende de un único punto de fallo—, es más hackeable, se limita la escalabilidad, no se garantiza la privacidad de los datos, aparecen tasas y precios altos, etc.

El metaverso descentralizado: en donde no existe una autoridad central que gobierne y rija toda la cadena. El control, por lo tanto, lo tiene el propio usuario.

  • Ejemplos: The Sandbox y Descentraland.
  • Ventajas: se da un control total de las transacciones por parte de los usuarios, los datos son inmutables, se garantiza una alta seguridad y privacidad de datos, no hay censura y las tasas y precios son bajos.
  • Desventajas: los sistemas son más costosos, ausencia de una autoridad ordenadora y alta volatilidad.

 

 

Como puedes observar, ya sea el metaverso centralizado o ya sea descentralizado, cada uno tiene sus pros y sus contras, aunque todo apunta a que ambos vienen para quedarse y que incluso pueden convivir en el ecosistema multiversal.

Ejemplos de metaverso:

Como decían las abuelas, «para muestra, un botón». No hay nada mejor que ver una serie de ejemplos para comprender claramente lo que trato de explicarte. Observa esto:

Es probable que después de ver estos ejemplos te mueras de curiosidad por entrar en el metaverso e investigar un poco más. Para ello es preciso contestar a una pregunta… ¿Cómo se podría dar el salto a esa nueva realidad?

Como entrar al metaverso:

De igual manera que para desplazarte por carretera necesitas un automóvil o para cortar el pan necesitas un cuchillo, para poder acceder al metaverso es preciso estar provisto de visores de realidad inmersiva (VRS): unos cascos o gafas de realidad virtual, realidad aumentada o realidad mixta.

Tanto mandos como ropa inteligente y aplicaciones serán imprescindibles. Por supuesto, todo apunta a que será fundamental que te hagas, al menos; con un avatar en 3D (que se te parezca todo lo posible, aunque no necesariamente). Y para que dicho avatar se comporte como tú, necesitarás contar con otros sensores y dispositivos que interpreten tus movimientos y expresiones.

Cualquier usuario podrá entrar en el metaverso independientemente del dispositivo que emplee. Así, se podrá acceder mediante un móvil o mediante un ordenador, como también podrá hacerse mediante gafas VR o con gafas AR . Pero cada vez más se está viendo claramente que el tipo de dispositivo será decisivo para la generación de la experiencia que se busca, y que probablemente la máxima inmersión se conseguirá mediante gafas VR. Sin embargo, aquí debo hacer una diferencia importante:

  • Realidad virtual (VR): 100% digital.
    La realidad virtual es la tecnología que permite, a través de unas gafas (HMD), situarnos dentro de un entorno virtual generado artificialmente. De este modo, el usuario entra en un mundo totalmente virtual, ya sea una réplica del mundo real, ya sea el mundo de otra época o ya sea un mundo imaginario y puede interactuar con dicho entorno.
    El resultado es una experiencia totalmente inmersiva, una realidad distinta.
  • Realidad aumentada (AR): 50% digital 50% física:
    Por otra parte, la realidad aumentada es la tecnología que permite la visualización de superponer capas digitales en el entorno real que lo rodea mediante un dispositivo móvil o unas gafas que dejan ver el mundo real y el virtual al mismo tiempo. Da como resultado una visión enriquecida de la realidad tangible que estamos viviendo a nuestro alrededor.
  • Realidad mixta
    Pero también está la realidad mixta, esto es, la tecnología que permite mezclar la interactividad de la realidad virtual y el poder visual de la realidad aumentada. Esta combinación permite al usuario ingresar de lleno en un entorno real, con la particularidad de poder interactuar con elementos virtuales. Por tanto, la realidad mixta abarca desde la realidad virtual hasta la realidad aumentada, ya sea móvil, estacionaria, con gafas o a través de cualesquiera otros dispositivos.

Una vez aclarado esto, puedo decir que, en términos generales, las tecnologías que componen el metaverso incluyen la realidad virtual —caracterizada por mundos virtuales persistentes que continúan existiendo incluso cuando has salido de ellos— así como la aumentada —que combina aspectos de los mundos digital y físico—.

Sin embargo, no se precisa acceder a esos espacios exclusivamente a través de tecnologías de VR o AR. Por ejemplo, las puertas a un mundo virtual como el de Fortnite se abren a través del PC, de videoconsolas o incluso de teléfonos. En ese aspecto, el metaverso es muy flexible.

De este modo nos encontramos que las posibilidades de conectarse trascenderán los límites de los smartphones, y que podremos compartir nuestras vivencias, apoyar a nuestro entorno y colaborar con los demás sin importar la distancia. Por ello, la realidad aumentada y la virtual derriban las barreras socioculturales, físicas e individuales, y fomentan conexiones más significativas entre los seres humanos.

Metaversos para entrar actualmente:

Ahora mismo ya despuntan algunos metaversos y están lo suficientemente estables —que no maduros— para tener una primera aproximación al tema que estoy tratando. Te invito a que curiosees y te informes sobre sus posibilidades. Puedes empezar consultando estos links:

Ahora que entendemos la situación en la que está el metaverso, llega el punto en el que tenemos que enfrentarnos al quid problema. La ciencia siempre persigue prever los efectos, es decir, adelantarse a lo que viene para hacer mejor las cosas. Entonces, ¿Cómo evolucionará el metaverso? ¿Podríamos hacer alguna predicción de futuro tomando por referencia lo que te he expuesto hasta ahora? ¿Qué efectos veremos en breve?

¿Cómo será el metaverso?

Tengo claro que existen cinco características comunes a todos los puntos de vista de los expertos que explican lo que el metaverso pretende ser. Este patrón que he detectado considera que el metaverso es:

  • Un mundo inmersivo.
  • En red.
  • Tridimensional (con realidad virtual aumentada).
  • Sin limitación de usuarios ni de universos (o subuniversos).
  • Interoperable absolutamente, permitiendo transportarnos de una plataforma o mundo virtual a otro y que formarían todo el metaverso —escalable y modular—. De hecho, organizaciones como OMI ya están trabajando seriamente en ello.

Conforme a mi experiencia:

El metaverso va camino de conformarse como un mundo virtual tridimensional (3D) y totalmente inmersivo que permitirá al usuario vivir experiencias totalmente «reales» (gracias a la tecnología háptica). Ello será posible mediante la hiperconexión de entornos virtuales por medio de dispositivos de realidad virtual y gafas de realidad aumentada.

Una vez que estemos dentro del metaverso apareceremos dentro de un mundo virtual infinito donde podremos interactuar con otras personas, reunirnos con familiares o amigos, hacer ejercicio, trabajar, jugar, ir a un concierto, aprender, comprar, etc. y todo ello, sin tener que desplazarnos. Por esos motivos, el metaverso no pretende ser solamente un juego inmersivo, ni un espacio como el que propuso Second Life, ni únicamente una realidad virtual. El metaverso es, y será, un universo digital en el que podremos hacer vida normal (como la «real») desde cualquier lugar.

Por supuesto, esta afirmación la doy con toda la prudencia que he recomendado aplicar unas líneas antes. Insisto en que la realidad es dinámica, y nuestras previsiones de hoy pueden cambiar drásticamente con un giro mañana. Aunque el metaverso es una realidad, de momento es un bebé balbuceando. Su crecimiento hasta ser adulto exige tiempo y cambios.

¿Cuánto falta para ver eso? A día de hoy, por decirlo de alguna manera, se está construyendo toda la infraestructura necesaria para que se pueda desarrollar el metaverso en su plenitud. Recuerda: todavía estamos construyendo las carreteras. Se están haciendo avances diarios para que todas las plataformas donde actualmente se desarrollan actividades en el metaverso (Decentraland, The Sandbox, Roblox, etc.) puedan estar conectadas y los avatares puedan saltar libremente de una actividad —o plataforma— a otra de ellas. Una vez que conectemos esos espacios —que ahora están aislados— y una vez sean interoperables, comenzará a aparecer el metaverso que vislumbramos, es decir, un lugar universal y conectado con dimensiones superiores a lo que ahora es internet.

La conclusión que saco es que el metaverso será el sucesor del internet que usamos ahora, es decir, será la web 3.0. pero con un gran salto cualitativo: mientras que en la web 2.0 observamos una pantalla desde fuera —que sigue igual cuando la retomamos tras una pausa—, el metaverso siempre está activo, evolucionando como un organismo y desarrollándose con vida propia. Se confirma de este modo la máxima de Heráclito: todo fluye, nada permanece. El metaverso, definitivamente, es dinámico, fluido, móvil, evolutivo, vivo.

Sea como fuere, la llegada y desarrollo de nuevas tecnologías (realidad virtual, realidad aumentada, inteligencia artificial, 5G, blockchain, etc.), unido a las grandes inversiones por parte de las principales empresas tecnológicas como Meta, Microsoft, Apple, Sony, Epic Games, Vodafone y fondos de inversión, están haciendo posible la creación de ese mundo virtual paralelo llamado metaverso.

Fuente: The Spatial Web: How Web 3.0 Will Connect Humans, Machines, and AI to Transform the World (Gabriel René &, Dan Mapes)

 

Como cantaba el grupo español Radio Futura ya hace cuarenta años, «el futuro ya está aquí».

Concretando…

Lo que NO es el metaverso

Ya te he explicado la situación actual del metaverso y te he ofrecido una definición del mismo acompañada de varios ejemplos. Por ese motivo, creo que ninguna empresa seria afirmaría ser la dueña del metaverso ni ser ella el metaverso, ni tampoco diría que el metaverso solo es un juego o un mundo virtual dentro de él (denominado un «verso»).

¿Acaso hay alguna persona o empresa reconocida como la dueña de internet o como la propia internet en sí? Obviamente, no, por mucho que algunas lo hubiesen intentado. El metaverso es, en cambio, el sistema que conecta los mundos virtuales (de ahí lo de meta). Es como internet y, de hecho, es la evolución de internet.

Mientras que nuestra vieja red de redes tiene como función conectar todas las páginas web empresariales, personales o institucionales del mundo en un único espacio o lugar, el metaverso desempeñará la misma función, pero conectando las diferentes plataformas o mundos virtuales que vayamos creando.

Ahora que ha quedado claro lo que es y lo que no es el metaverso, es preciso que te hagas esta pregunta: ¿Puedes transferir el valor de tu metaverso a otro metaverso? Si la respuesta es no, lo que tienes entonces es un sistema cerrado, centralizado y propio, es decir, un metaverso disfrazado.

 

¿Qué podemos hacer actualmente en el metaverso?

Paso a enumerarte una serie de actividades que, a día de hoy, ya están normalizadas en el metaverso y pueden desempeñarse sin especial dificultad:

  • Asistir a un concierto virtual.
  • Hacer un viaje a través de internet.
  • Comprar y probarse ropa digital.
  • Reuniones virtuales de empresa mediante avatares realistas —en lugar de una videollamada—.
  • Visita a museos.
  • Visita a situaciones históricas, como frentes de guerra.
  • Compras con NFTS.

La evolución de esta situación la puedo aventurar por patrones que extraigo de otros ejemplos históricos que he observado, como la globalización. Al estar interconectados en el metaverso e intercambiando conocimiento, cultura y —en una palabra—, vidas, no tardarán en llegar mundos virtuales con comunidades afines en gustos y normas culturales o de comportamiento. Es más: ya está ocurriendo. Juegos como Fornite o Roblox o plataformas como Decentraland, OVR o entornos de trabajo virtuales como Inmerset ya dan muestras de ser comunidades metaversales en las que sus usuarios comparten afinidades. Sin duda, este ya va a ser el paso más inmediato.

Pero hay más. El metaverso exigirá la creación de activos, productos y servicios para poder «vivir» dentro de su entorno y, sin duda, en unos años tendremos calles digitales por las que pasear, restaurantes donde poder comer con los amigos, oficinas virtuales para trabajar en remoto y relacionarnos con los compañeros de trabajo, salas de música donde disfrutar de un concierto y un sinfín de opciones que estamos empezando a vislumbrar.

En mi opinión nada de esto sustituye totalmente a la vida física que vivimos, pero sí creo que la complementa y enriquece, permitiendo la posibilidad de vivir una vida híbrida. Para que sea completamente posible, sin embargo, es precisa la adopción de los siguientes drivers que sugiere el reputado Matthew Ball :

Fuente: Matthew Ball

 

En definitiva, estos entornos virtuales, hiperconectados y descentralizados, mejorarán nuestra vida real, como lo hicieron en su momento los mapas, innovaciones que al fin y al cabo nacieron como meras representaciones abstractas (virtuales) de lo que era un terreno real. Hasta he decirte que el avance es tan rápido que ya se está hablando de metahuman technology soportada por motores reales. Incluso, lo que algunos no pueden vivir en la vida real lo concebirán en el metaverso. ¿Recuerdas si no la película Días extraños en la que una persona sin piernas disfrutaba corriendo por la playa en un metaverso a medida? El universo nos ofrecerá nuevos ángulos de la vida a los que hasta ahora no teníamos acceso.

En definitiva, el metaverso empieza a ser un ciberespacio comunitario masivo, que une la realidad aumentada y la realidad virtual, y que permitirá a los avatares saltar sin problemas de una actividad a otra.

A falta de una definición consensuada de lo que es el metaverso, yo me quedo de momento —y con toda la prudencia— con esta apuesta por mi parte, y no descarto que la palabra «metaverso» se sustituya por otra nueva en el futuro, como ocurrió con «computadora» cuando la desbancó «ordenador».

Yo ya estoy dando los primeros pasos. Hay olas en la historia de la humanidad que son imparables, y soy de los que prefieren surfearlas en lugar de verme golpeado por su potencia. Por eso comienzo a meter mi pie en el océano del metaverso y preparo mi tabla minimalibú para cabalgar esta ola. No hace falta decirte que estaré encantado de que me acompañes.

Volviendo a Radio Futura y para acabar: el futuro ya está aquí. El futuro es el metaverso.

Por: Jaime Villalonga

Futurista tecnológico. Apasionado de los nuevos ecosistemas digitales.
Redactor & speaker sobre metaverso, web 3.0, y nuevo marketing.
Aficionado a las criptomonedas, blockchain & NFTs.
Marketing & Communications Manager de profesión.
Mejorar la educación lleva a mejorar el mundo.

4 Comentarios

  1. Michel Peña

    Disfruté leer tu artículo, no soy experta en el metaverso y hay bastante información, pero lo que expones aquí me parece muy neutro.

    Solo me genera algo de curiosidad y es: ¿podremos llegar a volvernos adictos al metaverso, hasta un punto donde olvidemos nuestro cuerpo? Pero bueno, habrá que ver, no podemos adelantarnos si el protometaverso aún sigue gestándose.

    Gracias

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    • jaime

      Hola Michel,
      Como cualquier tecnología, sí, podemos volvernos adictos al metaverso. De hecho, los móviles y dispositivos están hechos para generar adicción. Ya depende de cada persona el tiempo que consuma utilizando estos dispositivos. En mi opinión, con la tecnología inmersiva la experiencia de usuario es mayor y genera más engagement. Todo esto, complementado con tecnología «háptica» como chalecos con sensores para sentir un abrazo, sensores ultrasonidos para sentir un beso, etc, hará que el engagement sea aún mayor que solamente utilizando los visores. Según evolucione la tecnología, quizás en un futuro, sí, lleguemos a olvidarnos de nuestro cuerpo. Muy buena pregunta Michel, gracias por pasarte a comentar. Saludos.

      Responder
  2. Lionel

    Excelente Información, me gusta estar al día.

    Responder
    • jaime

      Gracias Lionel, me alegra que te haya gustado el artículo 🙂

      Responder

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