La primera aproximación a esta idea se acuñó a finales del siglo XIX por el psicólogo William James, quien habló de multiverso y utilizó este concepto en un contexto cognitivo («multiverso moral»). Sin embargo, tuvimos que esperar hasta 1992 para encontrarnos propiamente el concepto de metaverso tal y como se entiende hoy, en concreto gracias a la novela de ciencia ficción Snow Crash, de Neal Stephenson. En ella, el autor nos mostraba un mundo paralelo tridimensional en el que las personas se conectan con avatares a través de realidad virtual, a fin de participar en infinitud de actividades de su vida.